Ausencias

Me da grima el sonido del vacío, ese sonoro y quejoso grito cuando se llena su espacio legítimo con el molesto aire que nada lleva. Esa sensación incómoda ha ido mutando hacia algo más profundo, hacia un sentimiento que solo puedo señalar como ausencia. Infravaloramos el vacío, la nada, pero no puedo estar de acuerdo, puesto que el concepto personal de vacío no es un vacío real, es una ausencia.

Ya sea por pequeñas nimiedades, por gestos que una vez vimos en un desconocido, quizás esa sensación de paz que nos invadió después de aceptar una decepción y ver los ojos de aquel desconocido que sólo mostraban empatía, ese pequeño gesto se convierte en un recuerdo, una ausencia que no notaremos hasta la próxima vez que sintamos algo parecido, entonces seremos conscientes de que nunca se fue y que sigue igual de vivo que siempre, es entonces cuando sentiremos la ausencia de aquella sensación.

A veces, esa ausencia se refiere a hechos continuados; como aquel viaje en el que simplemente salió todo perfecto, tanto la compañía conocida como la nueva que nos acompañó durante aquel periplo de sol, experiencias, ron y amistades. Como el humo de un buen cigarro que atrapa una estancia permanecerá vivo ese recuerdo, latente en un estado de vacío, imperecedero y ramificándose en nuevos amigos, nuevos viajes o nuevas experiencias. Las buenas energías se reproducen más que un virus y son capaces de alumbrar por sí mismas caminos hasta entonces ignotos. Esa explosión de simple buen rollo estará siempre latente para recordarnos en cada situación parecida lo realmente grande que puede ser la vida.

Y finalmente puede que esa ausencia signifique mucho más, que signifique una vida entera. Algo tan potente sólo puede tener el nombre de un puñado de personas, de aquellos con los que simplemente quieres vivir y morir, los compañeros que elegimos para el único viaje del que no se retorna. Puede que se ausenten durante un tiempo, siempre demasiado largo, que no estén cerca y que incluso haya océanos por el medio; poco importa, el vacío que dejan en ti es el mérito por una amistad real, una ausencia que se debe llorar, un honor merecido que no disminuye. Esas sensaciones no son sustituibles, tienen un nombre propio, una ausencia que sólo se puede llenar cuando esa persona vuelve a estar a tu lado, aunque sea un fin de semana en el que hay más alcohol que palabras. Ausencias así, tan poderosas que hasta palabras como amor o amistad se pueden quedar cortas, tienen la habilidad única de ir creciendo con el tiempo hasta generar incluso asfixia, pero una vez que se ve a aquella persona, que se recibe su abrazo, es entonces cuando la emotividad nos invade y podemos sentir esa explosión de felicidad que durará incluso días. No, sin duda ese vacío perdido no me da grima.

“No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta”.

Bob Marley.

Imagen: Door1. Cedida por el autor: Abzurdo. Podéis encontrar más dibujos sugerentes en su blog, tenéis el enlace en mi blogroll.

 

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Una respuesta a Ausencias

  1. ruiseñor dijo:

    Cuando un sentimiento se hace pura poesia….

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