Polillas de una única vela

Ahí está, ¿cómo es que no lo ves? ¿Acaso eres un ignorante, un inútil o un cobarde? Ven conmigo, ahí la tienes, alumbrando nuestro camino. No escuches a aquellos fariseos, aquí está la verdad, la única verdad, la única que necesitas. Ven y alúmbrate, adquiere un sentido a tu vida de oscuridad. Sé, no pienses, actúa. Yo seré tu luz, y tú, una polilla de una única vela.

¡Qué fácil resulta entregarse al camino marcado! Está desbrozado y libre de piedras, mientras lo sigas, serás uno más del rebaño, un miembro protegido por la manada, una persona íntegra. No bordees los límites del sendero, porque aquellos que acompañan tus pasos, te conminarán a volver a lo correcto o te expulsarán definitivamente a la negrura. Estarás sólo, sin la luz del líder que te guíe. Una polilla sin su luz, un ser sin sentido. Miedo, debes sentir miedo.

En la ciencia, cada hecho tiene una verdad absoluta; en lo humano, hay tantas verdades como personas, y generalmente muchas más. No, no lo pienses. Sigue el camino que te están ofreciendo, ellos ya erraron, tienen la experiencia; seguir sus pasos, voces y consejos es lo más sabio. Confianza, ¿acaso no confías en mí? Yo que tanto te he ofrecido, que tanto te he enseñado. He dado sentido a tu existencia. Si te vas, si no crees lo que yo, vete, serás un enemigo de la verdad, un infeliz, un miserable, un innombrable. Quédate y vive, dame tus alas y ya me encargaré yo de abrirte camino, de enseñarte lo que debes saber. Pregono.

Una polilla sin alas, un hombre sin cerebro, seres vacíos, carentes de esencia. Dóciles borregos. Acobardados por el temor infundido, desarmados ante mi lógica. Ya conocen la verdad, mi verdad. Sólo queda evitar que se descarríen, darles un lema y una identidad en la que se sientan seguros; quizás simplemente baste con apelar a su miedo, o puede que tenga que nombrar las más rimbombantes metas, defender mi moralidad o defender mi ideal intelectual o la libertad. Mis caballeros, mis profesores, mis soldados. Mis súbditos.

Una vez que se forme el ejército, la verdad del líder se convertirá en axioma. Engalanado en oro, el fulgor de su vela será ya un sol abrasador. Y las polillas, descarriadas sin sus alas, sólo tendrán como salida acercarse cada vez más a esa energía hasta quedar consumidas por su mensaje.

Para cada hecho, seguimos una única luz. Somos engendros llenos de aristas, seguidores de velas con mensaje contrario, incapaces de relacionarlas en toda la esfera de nuestra vida. Así, podremos defender ideas contrapuestas en el mismo discurso. Mensajes de amor para unos, de odio para otros; ideas de libertad y hechos de esclavitud,… Incongruencia. Nos justificaremos apelando a que somos humanos.

Mientras, otros, probablemente desechos de otros caminos, serán capaces de alzar la vista y ver varias velas en vez de una sola. Cogerán lo que crean conveniente de unas y otras, y forjarán su propia verdad. Conscientes de que lo que tienen no es lo único, podrán aunar varios hechos, varias ideas, sentimientos y pensamientos para continuar forjando una vela que no para de crecer para dejar atrás el ideal y convertirse en un estilo de vida. Éstos serán hombres, y los otros…, los otros…, polillas de una única vela.

“Quien no quiere pensar es un fanático, quien no puede pensar es un idiota, quien no osa pensar es un cobarde”.

Francis Bacon.

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Imagen cedida por el autor:

  • Rodrigo DB Cores PHOTO.
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