No importa el mañana

En nuestro mundo del hoy no importa el mañana. Nuestra sociedad está enfocada hacia un presente inmediato, hacia un ahora que sin darnos cuenta se convierte en pasado. La alta rentabilidad con escasos recursos obceca a los que viven en el día y tortura a los que creemos que ese coste de oportunidad es demasiado alto.

Construimos castillos de arena que sabemos que más pronto que tarde se llevará el viento, temerosos por el alto costo de la sólida roca. Pero poco importa, pues ante la desolación, volveremos a construir con arena una y otra vez en un incansable bucle de conformismo. Según Herodoto, la Gran Pirámide de Guiza tardó en construirse veinte años, por no hablar de las generaciones de las catedrales europeas. El coste de realizar estas colosales construcciones fue atroz, el coste de oportunidad de no hacerlo es simplemente incalculable. ¿Cuánto durarán los rascacielos?

Gobernamos mediante decretos y pactos, hemos desechado el rango de ley. Los parches de hoy serán arrancados por el siguiente, un eterno tira y afloja que ha generado tal laxitud en el electorado que apenas lo llamamos interés. La alta rentabilidad política de un apretón de manos fotografiado durará quizás unas semanas, el coste de oportunidad de seguir alimentando un nacionalismo puede ser inconmensurable. Si cambiamos de cliché y cogemos el clima, qué difícil llegar a un acuerdo de mínimos entre todos los países… Debe ser altísimo el coste de cambiar todas las fuentes de energía de un país como China, probablemente inasumible, pero, ¿cuál es el coste de tener a tu población enferma?

Lo que asusta no es el hecho de que una sociedad esté tomando continuamente el atajo, es que dicha sociedad es un reflejo del hombre que la compone. Nos estamos convirtiendo en entes efímeros.

Si un libro no se convierte en un best seller a las pocas semanas será un cadáver. Igual que una película o una obra de teatro. Ansiamos la viralidad, cinco minutos de gloria que volarán como un suspiro antes que una vida de trabajo que dejará un legado. Si ese artista que busca la obra de arte, no adquiere el reconocimiento de su trabajo, ¿para qué aguantar el sufrimiento que conlleva? Pero, ¿cuál es el coste de oportunidad de tener una canción del verano en vez de la novena sinfonía?

Si en el mundo del arte, el reflejo de los sentimientos del hombre, está afecto de este mal llamado inmediatez, ¿qué ocurre con la forma de sentir? La satisfacción momentánea de un amor pasajero frente al camino pedregoso de un amor duradero. ¿Qué ganará? Aunque la lógica nos dicte que la felicidad producida por un amor de toda una vida basta para justificar la existencia, la práctica nos vuelve más mundanos. Cuando se extingue la pasión y el enamoramiento y llega la realidad, el romanticismo se convierte en polvo que vuelve a una tierra que germinará de nuevo. ¿Construiremos nuevas realidades junto a esa pareja conocida? ¿Nos esforzaremos en busca de ese amor? ¿O buscaremos la sencilla pasión de la novedad? Una vez más la práctica aplasta la lógica, el papel vence a la piedra, la inmediatez a lo eterno. Vivo con miedo a que las relaciones humanas se conviertan en una satisfacción de lavabo público.

Y así, sin más, he construido un relato. Algo breve que apenas estará en vuestros pensamientos unos minutos. Temo no haber sido lo suficientemente conciso porque a pesar de que este texto sólo tiene una idea, muchos no leerán más allá del primer párrafo. Construiría un ensayo, pero sólo tengo un artículo. ¿Qué será lo siguiente? ¿Ceñirme a una cita? Qué irónico, mientras intentaba rematar ese párrafo he sido consciente de cuál es el coste de oportunidad de un hombre, y no es otro que la pérdida de los sueños, la pérdida de la esperanza.

La gloria vale lo que el perfume de una rosa, únicamente es eternidad el tiempo que amamos.”

Henri de Régnier.

grafton1

Imagen: Grafton. Cedida por el autor: Abzurdo. Podéis encontrar más dibujos sugerentes en su blog, tenéis el enlace en mi blogroll.

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Una respuesta a No importa el mañana

  1. Ruiseñor dijo:

    Com o siempre profundo y bien escrito

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