No estás solo

No estás solo. Aunque estés en una habitación sombría rasgando las cuerdas de una guitarra vieja, no estás solo. Somos cientos, miles, los que buscamos una inspiración momentánea, un arrebato de genialidad para conseguir el éxito de nuestra autosuficiencia.

Das vueltas en una cama vacía, asfixiada por un agobio que no consigues olvidar ni localizar. Llorarías de frustración si bajo ese manto de dificultad no vieses la luz de la esperanza, te mueves entre miedos sin encontrar un camino que te lleve a esa meta que ansías, a ese diseño perfecto, a esa melodía sentida. No estás sola, aunque nadie repose en la otra almohada, no estás sola.

Cuando soñábamos con ser policías o bomberos, enfermeras o veterinarias, los adultos reían las gracias de una juventud animada, hablaban de dificultades, de imposibles, pero jamás de lo que sentiríamos en el camino, del desasosiego, del temor o de la soledad.

Es fácil caer en el pesimismo, sentir que el mundo es demasiado grande y complicado como para que puedas arrear con tu sueño hacia una meta satisfactoria. Es un camino solitario, que todos aquellos que nos rodean no pueden comprender salvo que su sueño sea el mismo. Nos sentimos solos, únicamente sostenidos por una fuerza de voluntad que parece quebrarse ante cada decepción, pero que nos sorprende una y otra vez aguantando estoica, apenas sostenida por unos pocos hilos de esperanza.

No estás sólo. Puede que no nos conozcamos, pero sé cómo eres, todos los que perseguimos una quimera sabemos cómo te sientes. No nos verás, pero cuando te sientes ante un lienzo en blanco, viviendo aún la negatividad por las palabras de algún crítico sin ideas o un galerista conservador, estamos a tu lado susurrándote palabras de ánimo.

Puede que no entendamos lo que dices, o incluso que no apreciemos lo que haces, pero ante ese instante de creación, ante esa soledad de artista, todos estamos a tu lado apoyándote. Por eso, cuando os fuisteis, nosotros estábamos allí. No sentimos el dolor físico, pero sí la ruptura de unos sueños por la sinrazón de aquel que no se permite soñar más que lo que otros sueñan.

No, yo no dibujo, pero esa mañana de enero yo también estaba allí. Una parte de mí fue asesinada y mis palabras se silenciaron. No piensan como yo, pero cuando divago sobre un texto, siento que todos vosotros estáis susurrándome palabras de ánimo, de lucha contra unas ideas que puede que no sean vuestras, defendiendo la libertad de expresión de todos aquellos que aún no hemos sido oídos.

No, no estás sólo.

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Una respuesta a No estás solo

  1. Ruiseñor dijo:

    Buen homenaje

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