Amor virtual

Las mañanas suelen ser mi momento más creativo, ese largo viaje en metro de todos los días me ayuda a pensar en personajes, en historias, en vidas que no son mías pero que, en definitiva son parte de mí.

Me gusta pensar en acciones inalcanzables que, ya sea por trabas legales o morales, sé que jamás podré llegar a realizar. Pienso en todo lo que las rodea, desde los desencadenantes hasta las consecuencias, en cómo me sentiría, en cómo serían las personas que me ayudarían y en sus pensamientos; o incluso en los posibles enemigos. Intento abarcar todo el universo de esa ficción.

Por eso estoy escribiendo hoy, porque he visto una de esas ficciones llevada a la realidad por dos amigos. Estoy asistiendo al comienzo de un romance que creció al amparo de las redes sociales. Desde las frías imágenes de un perfil germinó una llamada, la simple atracción física se fue calentando con palabras, de mensajes escritos en una pantalla digital prendió una mecha imparable que he empezado a vislumbrar este fin de semana.

El inicio fue diferente al destino en el que tanto creo, completamente distinto a ese encuentro casual que ansío, a esa película romántica que todos tenemos en la retina. Esperaba algo frío, algo eminentemente sexual, pero no ha sido así. Las miradas tiernas, las manos entrelazadas debajo de la mesa, ese tono de voz cariñoso con el que se habla a la pareja elegida… Todo, absolutamente todo lo que vi es un amor que germina fuerte, con inicio extraño pero de sólidas bases. Una historia nueva pero también conocida. Un adelanto tecnológico que sirve como medio para un fin tan humano. Veo a dos enamorados, una relación hermosa, un futuro excitante. Si pienso en cómo empezó todo me doy cuenta de que tengo una historia, algo diferente que contar, un pensamiento nuevo sobre el que reflexionar.

Mientras escribo pienso, pienso en si sería capaz de cambiar, en si podría ser yo uno de esos enamorados virtuales, en si comenzaría así la gran historia de amor que estoy por descubrir. No lo sé. La única conclusión a la que puedo llegar es que quizás esas barreras morales se hayan visto reducidas.

La única forma de descubrir los límites de lo posible es yendo más allá de ellos, a lo imposible.

Arthur C. Clarke (1917-2008)

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Una respuesta a Amor virtual

  1. Ruiseñor dijo:

    Me encanta esa manera de escribir tuya que te susurra al aido la esencia vital de un estado, de un pensamiento…

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