La fugacidad de un pensamiento

Los pensamientos son mosquitos rondándonos en  fase de iluminación, son rápidos, de difícil caza y desaparecen mágicamente. A veces, imitando a una estrella fugaz, crean una estela por la que imaginamos cómo serían. Otras, como noches sin luna, nos sumen en una oscuridad en la que buscamos cualquier punto de luz para abandonar esa nada, y esto, habitualmente, no es la mejor idea.

Los hay que manotean para apartar esas molestias de su intelecto, temerosos de las consecuencias que traería escuchar una idea nueva. Otros intentamos atrapar todas las ideas cuando somos incapaces de abarcarlas. Cada una de ellas se desarrolla ligeramente en las manos, pero pronto son abandonadas por la búsqueda de alguna reciente distracción.

Los buenos cazadores de ideas seleccionan una, la atrapan, dejan que evolucione y se críe en su cabeza; pero cuando deben dar el gran paso, temerosos de su independencia dejan que huya para que otro experimente el placer que ellos conocieron; y quizás, ose comprometerse definitivamente. Aquí residen los teóricos, aquellos que conocen las implicaciones de una idea, pero que nunca sabrán su verdadera aplicación, o que si la han visto, ha sido desde la óptica del voyeur.

Finalmente, llega el sabio o el genio. Conoce la fugacidad de los pensamientos. Los deja volar hasta que intenta seleccionar el adecuado. Puede pasarse una vida entera esperando su momento, sopesando la decisión que le llevará al siguiente nivel, la idea que le proporcionará la sabiduría. De ese pensamiento, elabora una idea, con esa idea llega a un axioma, del axioma surge el postulado, del postulado la teoría, y, si hay suerte, de la teoría surge el arte o la ciencia. Qué sencillo parece poder cambiar el mundo, pero el sabio, se sacrifica por su idea haciéndola aún más grande que su propia vida, entregándola como herencia vital a un mundo que quizás nunca se lo reconozca.

Qué fácil es cambiar el mundo, sólo se necesita una idea. Pero hay tantas… -susurro mientras busco. Mi único miedo es encontrar el pensamiento correcto cuanto ya no esté a mi alcance.

“En toda obra de genio reconocemos nuestros pensamientos rechazados”. 

Emerson (1803-1882)

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2 respuestas a La fugacidad de un pensamiento

  1. Helen dijo:

    Me parece estas eschuchando los pensamientos en suave susurro
    Estupendamente expresado

  2. Director de Marketing dijo:

    Comom Director de Marketing creo que es una excelente idea que acabemos con una frase de alguna celebridad. Otra prueba mas del dinamismo y la creatividad de este magico espacio cibernetico.

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