Hibernar

La educación nos enseña que debemos controlar nuestros sentimientos, reconocerlos, afrontar sus efectos y actuar en consecuencia para dirigirlos en cada situación en la que intervienen. Así, afrontamos nuestros miedos, lidiamos con nuestra vulnerabilidad, atemperamos el odio, amamos, superamos la tristeza o sabemos comportarnos presos de la emoción.

Nos creemos preparados para afrontar cualquier eventualidad o sorpresa, amparados en una experiencia sensitiva que nos ha dado las herramientas para evitar la ebullición del sentimiento. Lentamente, sin darnos cuenta, entramos en el automatismo de la rutina hasta que olvidamos también la defensa del conocimiento. Vivimos en un día a día que ahoga estos brotes en mares de hielo.

El ser humano entra entonces en una hibernación, como si de un oso se tratase, para pasar el invierno en la fría indiferencia; pero despierta, aún en el sopor de la memoria no se ha olvidado de sentir. Los sentimientos pueden hibernar hasta que los creemos perdidos, pero luego resurgen como la primavera para darnos el zarpazo de realidad que nos devuelve a un estado bisoño de temor -o de alegría desbocada- que acarrea el renacimiento de la vida.

Volveremos a sentir ese terror irracional a la novedad, esa angustiosa idea o a ese creciente amor. Seremos vulnerables de nuevo, presos de la inseguridad del que no ha experimentado una situación así. No es un motivo para asustarse, sino más bien es la confirmación de que seguimos estando vivos.

La responsabilidad del presente y el paso del tiempo harán más largos los periodos de hibernación, en el que no habitamos el mundo de los hombres, sino de las sombras; hasta que entremos en el letargo de un invierno indefinido y no volvamos a despertar. Mientras tanto, podemos ser conscientes de que estamos en un estado de vigilia, en el que deseamos la consciencia de estar despierto, suspirando porque la luz de un sentimiento nuevo, aunque haya sido probado en épocas anteriores, nos libere de nuestro estado de hibernación.

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Una respuesta a Hibernar

  1. Anónimo dijo:

    TRANQUILA Y SERENA REFLEXION, COMO SIEMPRE MAGNIFICAMENTE ESCRITA.
    ME HA GUSTADO LA SEPARACION DE LOS PARRAFOS

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