Zona de paso

Una mirada, un aroma a fresa y una sonrisa. Era una cafetería de aeropuerto y ella era la chica del otro lado de la mesa. Unos ojos verdes, un pintalabios con fragancia y una taza de café expreso. Al terminar su bebida se limpió la comisura de los labios, sonrió, se levantó y fue a la puerta de embarque hacia Bruselas. Yo fui a Madrid.

Hoy, veinte años después, estoy casado con Sophie y tengo tres hijos con ella. La quiero, pero nunca sabrá que tras todo este tiempo sigo pensando cada día en esa mirada, ese aroma a fresa y en la sonrisa de aquella perfecta desconocida.

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3 respuestas a Zona de paso

  1. Lara :) dijo:

    Ha sido leer tu historia y acordarme de esta escena. Y es que qué tendrán los aeropuertos… 😉

  2. Anónimo dijo:

    Una delicia, sincera y palpable.

  3. JUANJERAS dijo:

    Directo, sencillo pero con los detalles habituales de una “historia viva”. Y con un final feliz y positivo.

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