Éxtasis

Me resulta sorprendente cómo, de un pequeño gesto apenas imperceptible, se puede desarrollar un torrente de sensaciones apenas abarcable por nuestro autocontrol. Así, movidos por una nimiedad, podemos sentir el éxtasis más exultante, la alegría contenida en un mundo que por fin entendemos, que nos ha acompañado en nuestros pesares y recompensa nuestro sacrificio.

Esos instantes, tan puñeteramente imprescindibles en nuestras vidas, son algo más difícil de predecir que los resultados de las elecciones en Ohio, y sin embargo, son mucho más trascendentales; y no, no estoy hablando de la petite mort de algunas mujeres y hombres ¡Vamos a ello!

El primer paso, como no podía ser de otra manera en un blog literario, es la historia.  El azar o la casualidad pueden proporcionarnos ciertas alegrías, pero es como tomarse un café con sacarina, está bien, pero no es el azúcar. Por mucho que intentemos endulzar nuestro camino con pequeñas distracciones o la búsqueda de atajos, todos sabemos que cuanto más ardua sea la marcha, mayor gratificación habrá en la meta. Igual que no hay honor sin batalla, no hay éxtasis sin sangre y lágrimas.

Sólo cuando hemos sufrido, cuando hemos llorado, podemos intentar reconocer ese instante previo al éxtasis, los pelillos de la nuca erizados, la respiración cortada, la mirada firme en el logro. Somos capaces de sentir la energía que se va acumulando a nuestro alrededor, algo que nos indica que sí, que por fin nuestro final está llegando, es nuestro momento, es nuestro día, es nuestro instante. Luchamos como fieras, bregando en todos los frentes para poder tener acceso al menos a uno de esos breves lapsos de tiempo, cuando nos sentimos dioses, dueños de nuestro destino, no hay nada que pueda pararnos.

Y entonces llega, como algo obvio que no podía ser de otra manera. La madre intercambia su primera mirada con su hijo, el trabajador consigue su ascenso, el padre de familia se libera de la hipoteca, conseguimos encestar ése tiro que nos da la victoria o apoyamos el balón en el ensayo de la última jugada, tocamos nuestra canción en el escenario de nuestros sueños o obtenemos el beso de ese primer amor que tanto ansiábamos.

No hay más. Es así de simple. Tendremos que volver a enfangarnos para poder obtener de nuevo algo así. Mientras aún paladeamos el éxito, envolvemos a los que nos rodean en una alegría incomparable, como el novio que te abraza en una boda tras decir un discurso, feliz por el desenlace de una relación en un matrimonio. Sientes su felicidad como si fuese también tuya, comparte su momento contigo para hacerte dichoso por pertenecer a su vida. Algunos lo hacen mediante bodas o logros deportivos, mientras que otros no dejamos de intentarlo con palabras.

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2 respuestas a Éxtasis

  1. Anónimo dijo:

    Me encanta, resulta gratificante

  2. Anónimo dijo:

    La verdad, que es una realidad con la que me siente muy identificada. Ló unico que también la madre de familia se libera al cancelar su hipoteca, no seamos antiguos. JA JA JA

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