La huída de Marga

No se paró a pensar en las consecuencias de la marcha, en si los niños tendrían algo que cenar o si el perro había salido a su hora de paseo. Marga llegó a casa, hastiada de una vida de responsabilidades, rencorosa con un marido infiel, cansada de unos hijos desagradecidos y de un jefe exigente y acosador.

Actuaba como una autómata que sabe que su única supervivencia pasa por hacer lo que tiene programado y desconectar de los elementos externos que tantas veces había priorizado sobre sus propios deseos. Rellenó la bolsa del gimnasio que llevaba con un par de mudas limpias y cogió las llaves del coche. No habló con nadie, no se despidió, ni siquiera se quitó el chándal que llevaba.

Condujo hasta que no pudo más, hasta que se hizo de día, hasta que por fin dejó de llorar. Aparcó en una cuneta en medio de la nada. Por primera vez en años, no había un camino que seguir, una ruta a la que llegar por una senda marcada. Sin presiones, sin agobios y sin rumbo; pudo, quizás por última vez en su vida, sentirse un ser independiente, sólo una mujer cargada con una maleta de recuerdos en su brazo izquierdo. Una mujer experimentada pero irremediablemente libre de su propio destino.

En su marcha, sobre un vergel de dorados campos de trigo, recibía el abrazo de una naturaleza nunca agobiante, siempre presta a mostrar el cariño de la creación a uno de sus seres desamparados. Con cada paso oía el crujir de la paja reseca, los trinos de alguna golondrina extraviada y el poderoso influjo del viento. Su mente se quedó en blanco, inoperante, absorbiendo cada vatio de energía que le regalaba el campo. Mañana volvería a ser madre, esposa cornuda y fetiche sexual de un jefe psicópata; pero hoy, en ese mismo instante, era simplemente: Marga.

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6 respuestas a La huída de Marga

  1. Sentirse así a de ser penoso, es increíble cuantas mujeres son como Marga, pero para que el mundo sea mundo nos tenemos que encontrar con semejantes atrocidades 😐 Estupendo relato!

  2. Anónimo dijo:

    Ojalá no tengamos que sentirnos así, sería estupendo que la gente de nuestro alrededor nos valorará y nos facilitará la vida. Me ha gustado mucho.

    • Efectivamente, yo también creo que mejorarían las relaciones con un poquito más de atención, no sólo las externas, sino también la relación con uno mismo. De todas formas, Marga se redescubre a sí misma en su huída, y eso me parece muy positivo. Muchas gracias por el comentario. Un saludo.

  3. Anónimo dijo:

    Es increible lo claro que se expresa el sentir de una mujer, ¡sobre todo viniendo de un hombre!
    La agudeza me deje sin habla y a fin de cuentas hay ternura al decirlo, y como siempre perfectamente expresado
    Gracias, por lo que me toca de mujer

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